INDICE La pintura de San Miguel de Burjassot en Italia

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Tabla que representa a San Miguel Arcángel. La tabla fue pintada para la iglesia gótica que existió en el mismo lugar que la actual iglesia consagrada a dicho santo y que, por razones que desconozco, en la actualidad se encuentra en la Galleria Parmeggiani de Italia [foto de 2006]
San Miguel Arcángel
Jaime Baço, Jacomart-Joan Reixach
88 x 68 cms.
Temple sobre tabla preparada
con tela de lino y oro

Se presenta a San Miguel de acuerdo con una iconografía muy difundida en la Edad Media, q ue veía en el Arcángel el guía y conductor de las almas (psychoponpo) pasando luego a intervenir en el Juicio Final como el pesador de las almas (L. Réau, Iconographie de l'Art Chrétien, París, 1956, Tomo II, págs. 49-50). Con la mano izquierda sostiene una balanza, y con la derecha una lanza con la que hostiga a los demonios que acechan, a la derecha de la composición, el alma condenada en el platillo caído de la balanza. En el otro platillo, el alma bienaventurada se dirige hacia el ángel vestido de blanco que la acoge.

Es obra capital del controvertido círculo artístico valenciano, Jacomart-Reixach, cuya definitiva identidad dista aún mucho de estar definitivamente resuelta. Jaime Baço, Jacomart, es, a través de los documentos, la figura más importante valenciana a mediados del siglo XV. Nacido hacia 1413, en 1440 el rey Alfonso el Magnánimo, le reclama para que vaya a Nápoles.

Tenía entonces varias obras pendientes de realizar, que retrasaron su viaje hasta que el rey le ordena en 1442 cancelar estos contratos y marchar urgentemente a Italia. Allí está entre 1443 y 1446, volviendo a Valencia ese año, para volver a Nápoles con su familia en el año siguiente. Trabaja varios años en Italia y desde 1451 hasta su muerte está continuamente en Valencia gozando de extraordinario prestigio. Su personalidad se entrecruza con la de Joan Reixach, catalán de nacimiento, que aparece en Valencia en 1491 con obra documentada, y en parte conservada, hasta 1482.

Saralegui (1962) apoyado en unas indicaciones, de que la tabla procedía de Burjasot (Valencia), avanzó la hipótesis, sumamente atractiva, de que la tabla fuese la central del retablo contratado por Jaime Baço, Jacomart, en febrero de 1441 para la iglesia del citado pueblo, pero que en 1444 todavía no se había concluido, contratando Joan Reixach su terminación y cobrando por ello diversas cantidades en mayo y julio de 1445.

Cuando en 1443 Jacomart rescinde el contrato primitivo, por tener que pasar a Nápoles, se indica que, “lo dit mestre Jacomart havia ya pintat una imatge de Sent Miquel” “de la peça mitgana”. Las dimensiones permiten pensar que, efectivamente la tabla puede proceder de la calle central de un retablo de dimensiones no muy grandes, y si se comprobase su procedencia de Burjasot tendríamos quizás la única pieza absolutamente documentada del autor, cuya escurridiza personalidad artística resulta muy difícil de tratar con precisión por la sorprendente y confusa superposición de datos y circunstancias de su vida y obra con la de Joan Reixach. De este último es, con toda evidencia, la única obra subsistente “in situ” de las contratadas por Jacomart: el retablo de Cati (Castellón) contratado pocos meses antes de la muerte de éste maestro en 1460 y concluida, sin duda alguna, por Reixach.

Dentro del grupo de obras identificables como del grupo Jacomart-Reixach, esta tabla es absolutamente capital, tanto por su calidad y belleza como por lo característico de su estilo, desde lo flamenco se interpreta con una silenciosa y elegante cadencia que transmite sin duda resonancias de Italia, tanto en el sereno perfil del ángel que acoge al alma bienaventurada, como en la elegante apostura del Arcángel, de rica armadura decorada.

La figura se relaciona estrechamente con la del mismo Santo arcángel en el retablo de la Cartuja de Valdecristo, hoy en el Museo Diocesano de Segorbe, que Saralegui (1944) supuso pudiese ponerse en relación con la noticia documental de un retablo de Reixach pintado en 1455 para la Catedral de aquella ciudad.

En la figura del ángel que recoge el alma bienaventurada, hay, como se ha señalado, algo que puede pensar en lo que ha de ser el estilo de Rodrigo de Osona, aún más avanzado en su italianismo.

Procede de la colección Manzi (París) como obra provenzal del siglo XV. En la colección Parmeggianni se atribuía a Fernando Gallego, hasta que Mayer la relacionó con Jacomart, creyéndolo con mucha probabilidad de Joan Reixach. Post, aún reconociendo su interés y proximidad a Jacomart-Reixach, no se pronuncia, manteniéndolo como obra de escuela valenciana de ese círculo.

[Texto tomado del libro I dipinti spagnoli,
de Alfonso E. Pérez Sánchez